El voluntariado da nuevos enfoques y otra sensibilidad a la atención de los menores

La VI Mesa del Voluntariado del COMCADIZ se centró en los colectivos vulnerables

Aunque la atención a la infancia es un sector altamente profesionalizado, la intervención del voluntariado resulta fundamental para llevarla adelante. La Mesa del Voluntariado, organizada por la Sección de Cooperación del COMCADIZ y celebrada este martes, puso el foco en su sexta edición en los colectivos vulnerables. Desde el mismo punto de partida esta VI Mesa retaba a los ponentes a analizar la violencia ejercida sobre los menores tanto activa como pasiva, la violencia del hacer pero también la del no hacer. Como explicó Carmen Sebastianes, Vicepresidenta del Colegio de Médicos y moderadora de la Mesa, “generalmente hablamos de violencia física, que se corresponde con lesiones secundarias a diferentes causas aunque ya desde hace algún tiempo se habla del maltrato psicológico y sus consecuencias. La violencia del no hacer sería aquella que es ejercida por otras personas -familiares o no-, instituciones o por la propia sociedad en la que se produce omisión o trato negligente, no accidental, que priva a otros de sus derechos y su bienestar y amenazan y vulneran su integridad física, psíquica y social. En este sentido, el Jefe del Servicio de Protección de Menores de Cádiz, Antonio Molina Facio, situó el contexto del debate al explicar que el maltrato más habitual a los menores se relaciona con esas negligencias, que suponen hasta el 50% de los cuadros de violencia. Antonio Molina abordó la detección e intervención con menores en riesgo. España está a la cola de los países de la OCDE en la atención a la pobreza infantil y en los años de crisis ha empeorado incluso sus cifras. Tras referirse a los factores y causas que llevan a este tipo de maltrato, explicó la forma en que se afronta desde su departamento, con una organización de la atención primaria, secundaria y terciaria que es similar a la sanitaria. “Desde la atención primaria aspiramos a tener una infancia protegida mediante buenos servicios de salud y de servicios sociales en todos los tramos de edad y buenos trasvases de renta. Cuantos más programas preventivos realicemos, a menores actuaciones tendremos que enfrentarnos más tarde”, subrayó Molina Facio.

El Coordinador Provincial de la Fiscalía de Menores de Cádiz, Pedro Gosálvez, comenzó su intervención definiendo el tratamiento jurídico que tienen las nociones de riesgo, “un concepto indefinido que hace referencia a una desprotección que se capta pero aún no es efectiva” y de desamparo “que conlleva la obligación de la administración de notificarlo al fiscal, mientras que la actuación administrativa en materia de riesgo es aún difusa”. La actuación del fiscal es velar por el interés del menor, un concepto también indeterminado. “Nuestra acción se mueve en la reforma del menor, cuando comete un delito suficientemente grave, y pasa por su internamiento terapéutico, ambulatorio o por la libertad vigilada, que es lo más frecuente, además de su protección, de forma coordinada con las demás administraciones”, apuntó e insistió en la competencia de la Fiscalía de priorizar siempre el interés del menor.

Francisco Mena, presidente de Márgenes y Vínculos, explicó la trayectoria de esta entidad que en los últimos diez años ha triplicado su actividad y ya actúa en toda la comunidad andaluza, Cáceres, Ceuta y Gran Canaria. Pionera en los programas de acogimiento familiar, Paco Mena se refirió precisamente a la labor de su organización con las familias de acogida como “el mayor activo del que disponemos y que tienen un valor enorme, al abrir su hogar a un extraño que en la mayoría de los casos no se va a quedar con ellos”. Márgenes y Vínculos es una organización profesionalizada con más de doscientos trabajadores y unos ochenta voluntarios en distintos programas. “Nuestros voluntarios dan frescura y otra óptica a nuestra labor y la hacen más sensible aún”, destacó.

Por último, Jorge García Téllez, médico psiquiatra del Equipo de Salud Mental de Algeciras, se detuvo a analizar las etapas más críticas del desarrollo como es la primera infancia “en la que los menores deben desarrollar capacidades como aceptar la frustración o saber posponer la recompensa, la orientación en valores o el desarrollo moral”. La adolescencia es el momento de la crítica y la independencia emocional respecto de los padres. García Téllez habló del efecto que sobre los menores tiene el divorcio de los progenitores –“qué mal nos divorciamos”, sentenció”- y las nuevas tecnologías –“un tsunami del que no conocemos aún su impacto- y se preguntó “sobre el tipo de sociedad que estamos proponiendo a nuestros adolescentes”. Como gráficamente expresó Francisco Mena, “los menores no protestan en los medios de comunicación, ni dan ruedas de prensa ni se manifiestan”. Ya en el coloquio posterior, se plantearon las condiciones que debe tener el voluntario y las exigencias de formación, compromiso ético y trabajo en equipo, así como la oportunidad que ofrece el colectivo de menores inmigrantes adolescentes para ejercer el voluntariado. 

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