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Historia Clínica: desde el peor enemigo al mejor aliado del médico

En el mes de marzo del año 2007 se produjo el ingreso de un paciente de 69 años de edad en un hospital de la provincia para ser operado de hipertrofia de próstata. La operación se inició sobre las 9,30 horas e intervinieron dos urólogos y un anestesista. La técnica empleada por el anestesista fue una combinada de anestesia general y epidural, habiéndose producido una hipotensión intraoperatoria, que fue tratada con efedrina en bolos cada cinco minutos hasta que se alcanzaron cifras tensionales aceptables a las 12,45 horas, terminando el paciente en estado vegetativo en el que aún se mantiene.

La acusación particular solicitó la condena del anestesista, como autor de un delito de lesiones imprudentes, a la pena de tres años de prisión y cuatro años de inhabilitación especial para el ejercicio de la medicina, al sostener que la causa directa del estado vegetativo en el que quedó el paciente se debió a la sobredosis de anestesia epidural, unido a que la punción se realizó a un nivel muy alto del tórax y al escaso intervalo de tiempo que medió entre la anestesia epidural y la anestesia general.

El anestesista siempre defendió su inocencia, manifestando que su actuación profesional fue impecable, reconociendo que el único error que se produjo estuvo en la anotación realizada en la hoja de anestesia obrante en la Historia Clínica, pues la anestesia aplicada fue de 20 ml al 0,25 de bupivacaína, y sin embargo escribió en la hoja 100mg donde debería haber escrito 50 mg.

El 13 de mayo de 2016 fue el juicio y ahora se nos acaba de notificar la sentencia. El Juzgado ha absuelto al anestesista, pues se admitió la explicación que dimos de que si la dosis hubiera sido la que se anotó en la hoja de anestesia esta no podría haber sido la causa de la hipotensión que sufrió el paciente, ya que en ese caso esta hubiera ocurrido de forma inmediata y no tres horas después, que fue lo que ocurrió.

 En conclusión, y es lo que he estado tratando de decir desde el principio tras este largo preámbulo: cuidado con lo que se escribe en la Historia Clínica, pues la Historia tanto puede ser el mejor aliado del médico como su peor enemigo.

Y la semana que viene, más.

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