“Estamos luchando por la sanidad pública y defendiendo la seguridad de los pacientes. Todo el mundo puede entender que un médico que entra a los 8 de la mañana, cuando se pone a operar a las 4 de la madrugada y lleva ya tantas horas trabajado, no está en las mejores condiciones y existe un mayor riesgo de que haya complicaciones y errores. Somos la única profesión a la que se nos obliga a trabajar 24 horas seguidas”. Con estas palabras expresaba la Vocal de Médicos de Hospitales del Colegio de Médicos, Luisa Ortega, las motivaciones del calendario de movilizaciones indefinidas que una semana al mes va a llevar a los médicos a parar en favor de un Estatuto propio.
La representante del Colegio de Médicos hablaba así al frente de la marcha organizada por el Sindicato Médico Andaluz (SMA) que este 18 de febrero clamaba en Cádiz por el objetivo común de lograr un marco que refleje las condiciones particulares de la profesión médica. “Nos preocupa la seguridad de los pacientes y la calidad de la asistencia que prestamos y pensamos que no es lo mejor para un paciente que le intervenga o le atienda en urgencias un médico que lleva ya 16 ó 17 horas trabajando. Pedimos comprensión a la ciudadanía porque estamos luchando por ellos. Pedimos mejores condiciones de trabajo para mejorar la asistencia”, manifestaba Luisa Ortega.
Juan Benjumeda, como portavoz del SMA, afirmaba que “los médicos no están por la labor de hacer huelga pero no nos ha quedado otra solución. Esta situación ha unido a todas las sensibilidades dentro de la profesión médica”.
En la lectura del manifiesto con el que concluía la marcha, se subrayó el rechazo “firme y responsable” a la reforma de un Estatuto Marco, que “no ha tenido una negociación real con representantes de la profesión”, que “no da respuesta a las necesidades del ejercicio médico ni a los retos del sistema sanitario” y que “no aborda los problemas estructurales ni garantiza la estabilidad ni la seguridad jurídica del médico ni una asistencia de calidad”. Los médicos rechazan que se trate de una reivindicación corporativa sino que responde a un derecho de la ciudadanía: “No pedimos privilegios sino que exigimos respeto”, proclama el manifiesto.
La convicción de que la profesión ha dicho basta se escenificó por parte de los médicos despojándose y arrojando sus batas blancas a su llegada al Hospital Puerta del Mar, donde concluía la marcha.

