Gracias desde Rwanda

Carmen Gil de la Haza

Querida familia, socios y amigos de MUSEKE:

Como sabéis, cada vez que venimos a Rwanda me gusta comunicarme con vosotros para contaros cómo va nuestra Asociación e informaros de los proyectos que tenemos en la actualidad.

Deciros que este año comenzamos un proyecto que llevamos un tiempo queriendo poner en marcha pero hemos querido hacerlo cuando tuviéramos las necesidades muy claras y también parte del dinero necesario.

Vamos a construir un centro de educación de la infancia, en el que tendremos comedor, duchas, baños, aulas y zonas deportivas.

Comenzaremos las obras este mismo mes de julio, aprovechando nuestra estancia en Rwanda. Estas obras durarán aproximadamente unos dos años aunque queremos que para el próximo año ya podamos disponer del comedor aprovechando que hacemos los diez años de nuestra asociación.

En el mes de enero vino la madre de un niño de MUSEKE a hablar con nosotros para pedirnos ayuda. Ella es prostituta, tiene cuatro hijos, sin padres reconocidos y por lo tanto no tienen ayuda. Quería que le dejáramos dinero para iniciar un pequeño negocio, le pregunto cuánto dinero necesitaba y me dijo que 50 €, llamo a una amiga y le digo que si lo puede dejar y le será devuelto en el mes de julio, acepta y se lo damos. El primer día de trabajo ahora en Rwanda, a primera hora, cuando llegamos a las instalaciones de MUSEKE estaba ella esperándonos, venía a devolver los últimos 20 € ya que el resto del dinero se lo había ido entregando mensualmente a nuestro director. Le di las gracias varias veces y también la felicité ya que realmente yo no esperaba que lo trajera o por lo menos no tan pronto, pensaba que tendría que llamarla para pedírselo. Nos contó también que estaba enferma, la vimos extremadamente delgada, tiene un cáncer de mama y también VIH, en fin, una vez más nos demuestran la bondad del ser humano…

Nos dijo también que como había estado muchos días enferma apenas había ganado dinero para devolver lo prestado, que si se lo dejábamos de nuevo, dijimos que sí, que lo intentara de nuevo a ver si para el año que viene en enero ya ha podido ganar suficiente dinero como para devolver lo prestado y seguir con su negocio.

Pensaréis por qué no le regalamos los 50 € que nos debe, pues bien, aquí en África y también en nuestro primer mundo lo regalado no se valora y al regalarle hacemos personas pedigüeñas y queriendo vivir de la limosna y justamente lo que queremos es a gente que se esfuerce y se pueda sentir orgullosa de lo conseguido por ellas mismas.

Estos casos en MUSEKE son muy frecuentes ya que los niños que tenemos son de extrema pobreza, huérfanos o bien padres enfermos mentales.

Bueno, ya no os canso más, podríamos estar contando historias, unas tristes y otras muy bonitas.

Dar las gracias a todos los socios de MUSEKE y, a los que no lo sois animaros a pertenecer a nuestra asociación ya que sin vosotros no podríamos llevar a cabo todos los proyectos que tenemos.

Un fuerte abrazo.

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