Hoy por hoy el proceso de llegar a Grazalema es un viaje en el tiempo, y no me refiero al siglo XVII o XVIII. Es rememorar los no tan lejanos temporales y lluvias sufridas el pasado invierno y esta primavera. La memoria nos falla por el continuo bombardeo de nuevas y más impactantes noticias. Los daños de las lluvias aún permanecen: cortes de carretera, caminos reasfaltados, pellizcos de montaña arrancados, grandes terrones de tierra desmenuzados sobre un camino, una ida y venida continua de volquetes por una delgada carreta de acceso.
Llegar a Grazalema es recordar y volver a sentir el asombro de la fuerza de la Naturaleza. Resurge en el pecho el palpitar de la solidaridad con los vecinos de Grazalema.
Grazalema no protesta, sencillamente hace lo que mejor sabe: avanza.
Grazalema fue romana (Lacilbula), arabe (Ben-Zalema) y parte de la frontera de “las Siete Villas”. Potencia ganadera por sus ovejas payoyas, “el pequeño Manchester” por sus telares, paños y mantas tan apreciadas. Base de bandoleros y corazón de resistencia contra las tropas francesas. Desde el 77, Reserva de la Biosfera (primera en España junto a Ordes) y primer Parque Natural de Andalucía en el 84. En el ecoturismo yace su músculo económico actual. Aún permanece allí un sobreviviente de la última Glaciación: el pinsapo.
Tras décadas de estabilidad demográfica por encima de los 2.000 habitantes, Grazalema ha entrado en una fase suave pero constante de descenso poblacional. Según el INE, en 2025 estaba en 1.987 habitantes, sin predominio por sexos y con una densidad de población de 16,4 hab/km². Esta cifra refleja el carácter rural y montañoso del municipio. La edad promedio es de unos 47-48 años que, como en casi todos los entornos rurales, indica un proceso de envejecimiento avanzado. La pirámide poblacional es tipo “urna”, con base estrecha. La población menor de 20 años representa solo el 14,5% del total y el 23% de la población supera los 65 años, resultado del crecimiento natural negativo y la salida de jóvenes a centros urbanos.
Un factor interesante aquí es la población flotante. Solo en diciembre de 2025 y en todas las zonas del Parque Natural se contabilizaron 1.955 turistas y 5.474 pernoctaciones (web IECA). Se han incrementado los “nómadas digitales” allí desplazados (teletrabajo) y el turismo de larga estancia (30-40 noches).
Voy a Grazalema a entrevistarme con Alberto Luna. Médico rural nacido en Pozoblanco, Córdoba, de origen “tarugo” (gentilicio cariñoso de los pozoalbenses), atiende Grazalema desde hace ya más de 20 años. Gracias a Manolo Gracia, Vocal del Colegio Médico, pude concertar la cita. Se conocen por la afición al fútbol que comparten.
Llego al pueblo con una hora de retraso por los cortes de tráfico y, aún saliente de guardia, me espera en la puerta del centro.

Tras recibirme amablemente, me presenta a los compañeros y me enseña el centro y su acogedor despacho. Tras el COVID hicieron una reestructuración de espacios y ahora su consulta está en la planta baja.
Hablamos de la guardia, de la medicina en general y empezamos con la entrevista.
Inicios y Llegada a la Medicina Rural
Dr. García Navas: Entonces, ¿cuánto tiempo llevas aquí en Grazalema como médico?
Dr. Alberto Luna: Veinte, justo hace veinte años y un mes. Justo. ¡Qué casualidad!
Dr. García Navas: ¿Y de dónde eres, Alberto? Creo que no eres de aquí.
Dr. Alberto Luna: De la provincia de Córdoba, exactamente de Pozoblanco, al norte de la provincia de Córdoba. Hice la especialidad en Puertollano, provincia de Ciudad Real.
Dr. García Navas: En Ciudad Real hiciste la especialidad. ¿Y cómo llegaste hasta Grazalema? Hay bastante distancia.
Dr. Alberto Luna: Hice medicina de familia y cuando terminé la especialidad, como mi pareja es de aquí de la Sierra, nos vinimos para acá.
Dr. García Navas: Tras terminar la especialidad suele haber un periodo de múltiples destinos, cambios de puesto, etcétera. Era lo habitual en aquel entonces con los contratos que había. ¿Estuviste trabajando fuera de lo que es la medicina rural? ¿Hiciste contratos en urbana o en urgencias hospitalarias?
Dr. Alberto Luna: No, no. Después de terminar la residencia, hice rural. Estuve diez meses en Alcalá del Valle y después me ofrecieron Grazalema. No encontraban médico de ninguna forma. No había manera de que un médico se asentara aquí.
Dr. García Navas: Es verdad. Pocos recuerdan ya que, tras un periodo de escasos contratos en aquel entonces, quedaron bastantes destinos sin cubrir. Faltaba personal en determinados destinos y muchas razones relacionadas con la precariedad de los contratos. Encontrar médicos era más por el ‘boca a boca’ que por las bolsas de contratación. Estamos condenados a repetir la historia.
Dr. Alberto Luna: Sí, me llamaron para Grazalema porque habían pasado tres o cuatro médicos, si mal no recuerdo, en el transcurso de un año o así. Y entonces acepté. Una interinidad vacante. Hasta que salió la plaza en OPE y fue para mí.
Vocación y Formación
Dr. García Navas: ¿Cómo decidiste estudiar medicina?
Dr. Alberto Luna: Desde que tengo uso de razón y que yo recuerde, siempre quise ser médico y futbolista. Médico y futbolista, jajaja.
Dr. García Navas: ¿Médico o futbolista o médico y futbolista?
Dr. Alberto Luna: Prácticamente me crié en la tienda de la familia de mi madre. Era relojería, joyería y óptica. Mi abuelo fue óptico -aunque no lo conocí-, mi madre era óptica y al principio, probablemente por la influencia familiar, quise ser oftalmólogo. Y bueno, cuando me hacían la típica pregunta que nos han hecho mil veces de pequeños, -“¿tú qué quieres ser de mayor?”- pues siempre respondía que médico; médico y futbolista. Conforme fui creciendo sabía que futbolista no iba a ser porque no era muy bueno. Pero en tono de broma siempre digo que conseguí hacer lo que quiero, que es ser médico… y futbolista, porque sigo jugando fútbol.
Dr. García Navas: Sigues jugando fútbol, ¿no? Me divierte esa historia del fútbol.
Dr. Alberto Luna: Así conocí a Manolo -Manolo Gracia-, porque él también está en el equipo. Sí, estoy en el equipo de médicos que él fundó y formamos parte de una selección de médicos de la provincia de Cádiz.
Dr. García Navas: ¿Lo habías hecho a través del Colegio de Médicos o de otra forma?
Dr. Alberto Luna: Fue una creación de iniciativa propia y luego ya nos hemos ido relacionando con el Colegio de Médicos. Representamos al Colegio de Médicos de Cádiz desde hace algunos años. Ya te contaré luego.
Dr. García Navas: Volvamos al tema de tu vocación. Gracias a tu familia te orientaste hacia la medicina.
Dr. Alberto Luna: Sí, aunque creo que también fue iniciativa propia, pero siempre me rodeaban la óptica y la oftalmología. No tenemos en la familia ningún médico, ningún sanitario en general, salvo la óptica.
Dr. García Navas: Y elegir Medicina Familiar, ¿cómo fue?
Dr. Alberto Luna: Bueno, siempre estuvo en mente, siempre, porque me gustaba. Quería hacer medicina de familia, si pudiera ser en un hospital comarcal porque pensaba que la atención por parte de los especialistas de hospitalaria es más cercana. Y así fue, tuve la oportunidad de hacerlo. Las plazas en Pozoblanco, que era mi pueblo, donde hay un hospital comarcal, se acabaron justo el día anterior a mi elección y elegí Puertollano.
Dr. García Navas: Lo que has dicho sobre los hospitales comarcales es muy interesante. Muchas veces los residentes prefieren hospitales más grandes, pero es cierto lo que tú apuntas, la relación con los compañeros de hospitalaria es más estrecha en comarcales.
Dr. Alberto Luna: Sí, los médicos de familia éramos los únicos especialistas en formación de ese hospital, no había estudiantes, no había un residente allí que no fuera de familia. Toda la atención era para nosotros y eso lo sabíamos en aquel entonces. Aunque ahora los comarcales han cambiado un poco. Creo que ya hay otras especialidades.
Dr. García Navas: En los comarcales atiendes bastantes urgencias claro, trabajabas en urgencias, pero no quisiste quedarte en urgencias.
Dr. Alberto Luna: No, prefería trabajar en Primaria.
Dr. García Navas: ¿Tu centro de formación era rural o urbano?
Dr. Alberto Luna: No, era urbano. Era un pueblo grande. Puertollano son unos 50.000 habitantes.
La Vida en Grazalema y las Carreteras
Dr. García Navas: Me dijiste que venirte a esta zona fue una elección personal. En aquel entonces, al estar agotada la bolsa, los contratos llegaban por llamadas telefónicas, con ofertas muy dispares. Entre un año en El Bosque y tres meses en Grazalema, ¿qué haces?
Dr. Alberto Luna: Claro, exactamente. Entonces quería un centro rural. Ya me había adaptado a la Medicina Rural, me gustaba y era lo que quería desde siempre, aunque no lo tenía como única posibilidad. Curiosamente, al elegir aquel contrato en Grazalema, me sentí también un poco comprometido, aun sin conocer la población.
Dr. García Navas: Y seguiste encadenando contratos.
Dr. Alberto Luna: Sí, una vez que acepté Grazalema, me llamaron de otros pueblos. En Alcalá del Valle estuve con un contrato de atención pediátrica y me ofrecieron quedarme. Pero ya acepté Grazalema y me quedé.
Dr. García Navas: Vives en El Bosque y vienes todos los días.
Dr. Alberto Luna: Vengo todos los días, aunque también tengo residencia aquí porque nos gusta mucho Grazalema. Tenemos buenos amigos aquí y a mi familia le gusta el pueblo. Venimos mucho, además de mi jornada laboral.
Dr. García Navas: ¿Cuántos sois en la familia?
Dr. Alberto Luna: Somos tres, nosotros y mi hija.
Dr. García Navas: ¡Qué buen trabajo la maceta de ideas antitabaco de tu despacho! Me dijiste que la hizo tu hija.
Dr. Alberto Luna: Sí, está muy chula. Y ese cuadro lo pintó una paciente mía.

Dr. García Navas: Alberto, ¿te pesan mucho los kilómetros?
Dr. Alberto Luna: No, no me pesan. Aunque en esta última etapa un poco porque ahora tardamos el doble por el problema de las carreteras y eso…
Dr. García Navas: Esto ha sido todo por las lluvias.
Dr. Alberto Luna: Todo esto fue por la lluvia… Sí, lo que pasa es que hay que reconocer que ya estaban un poco mal las carreteras. Los que pasamos todos los días por la carretera ya la vimos un poco en mal estado. Evidentemente las lluvias han terminado de demostrarlo.
La Relación Médico-Paciente
Dr. García Navas: Hablando un poquito más del tema del pueblo y del tiempo que llevas aquí, ¿cómo defines tu relación con los pacientes?
Dr. Alberto Luna: Bueno, la relación es muy directa, muy directa. Esto parece un poco de Perogrullo, parece un tópico, pero imagina en rural. Y más en un pueblo donde solo hay un cupo.
Dr. García Navas: ¿Cuántos tienes aquí, más o menos? ¿1.500?
Dr. Alberto Luna: Un poquito más. Yo diría que está entre 1.600 y 1.700. Realmente yo creo que tengo unos 1.700. Porque hay mucha gente que es de fuera.
Dr. García Navas: Desplazada, ¿no?
La relación médico-paciente es algo más que un trámite burocrático. Es una especie de contrato personal…
Dr. Alberto Luna: Hay gente que va y viene. Mucho desplazado. Tengo gente… yo diría que tengo gente todavía asociada a mi cupo, o adscrita, mejor dicho, a mi cupo, en toda la geografía española y europea. Y siguen conmigo. Y eso precisa mucha atención telefónica. Sobre todo gente joven que, bueno, aunque no suele hacer mucho uso de la sanidad con mucha frecuencia, cuando necesita un médico busca a quien la conoce.
Dr. García Navas: Pero qué tienen aquí que encuentran esa confianza, que quizás no encuentran en medios urbanos más despersonalizados como las grandes ciudades
Dr. Alberto Luna: Sobre todo, es gente que ha vivido aquí, que ha estudiado aquí, y para la que yo he sido su médico en los primeros años de vida, o de su infancia, de su adolescencia, y que luego, al salir fuera, decide continuar el contacto aquí.
Dr. García Navas: Sí, muchas veces pasa eso, ¿verdad? Pensamos que son nuestro cupo, y no es así: tú eres su médico. Te han elegido. Tú eres una pieza que, si no está, falta. Así que eso es lo que ocurre. No es que te hayas integrado, es que el pueblo te ha integrado.
Dr. Alberto Luna: ¡Eso es!… mira, me encanta y me voy a apuntar esa frase porque es que es real. Eres su médico, aunque hayan pasado los años., al margen de burocracias y papeleos. La relación médico-paciente es algo más que un trámite burocrático. Es una especie de contrato personal… Es algo similar a la sensación con tu primer maestro. ¿verdad?
Dr. García Navas: Te refieres al maestro “de verdad”.
Dr. Alberto Luna: Sí. Todos tenemos un maestro o profesor que nos ha marcado en la infancia.
Dr. García Navas: Exactamente. A ese maestro me refiero cuando digo “de verdad”.
Dr. Alberto Luna: En mi caso fueron Don Domingo y Don Diego.
Dr. García Navas: Todos tenemos un profesor en la infancia que nos marca. El mío se llamaba Don Ángel, qué curioso.
Dr. Alberto Luna: Exacto. Sí, sí.
Dr. García Navas: Volviendo al tema, Alberto. ¿En qué notas exactamente el beneficio de la relación con los pacientes aquí? Se habla mucho de la prioridad de la confianza: cuando hay confianza, hay un compromiso más directo por nuestra parte y por la suya, por decirlo así, ¿no?
Dr. Alberto Luna: Claro. Sí, sin duda. Hay un compromiso. Habrá compañeros que no estén de acuerdo pero se genera un compromiso grandísimo. Hay un compromiso hasta el punto de que yo soy 24 horas médico aquí. Yo tengo mi horario, pero cuando termino y ya fuera de la consulta me siguen comentando cosas. Es verdad que me presto a ello, pero hay un compromiso más grande. Cuando se acierta, el compromiso se afianza. Y cuando no, el compromiso no se pierde. Esa es la gran diferencia.
Dr. García Navas: Nos equivocamos como todo el mundo.
Dr. Alberto Luna: Eso es, nos equivocamos desgraciadamente como todo el mundo. Pues ese compromiso no se pierde. Es curioso. Hay gente que, por el motivo que sea, por una enfermedad grave, aunque haya sido inevitable, puede empezar a pensar que el compromiso que tienes con ella o la confianza que ellos tienen en ti no es tan alta. Pero esa confianza se mantiene. Es curioso porque la Medicina Rural y más concretamente en Grazalema al estar yo solo y llevar tanto tiempo aquí, se ha establecido progresivamente una relación fortalecida médico-paciente. Y esa relación que va más allá hace que esos dos valores, que son el compromiso por mi parte y la confianza por la suya, se mantengan.
Dr. García Navas: ¿Y las vacaciones?, ¿cómo lo arreglas? Porque la gente sigue llamándote.
Dr. Alberto Luna: Sí, es una pregunta que me hacen amigos, familia o incluso otros compañeros. Yo lo llevo bien. De hecho, como anécdota, te cuento que siempre les digo a mis pacientes que en vacaciones no me molesta, porque es cuando tengo más tiempo. Resulta más complicado en el día a día, porque es cuando menos tiempo tengo. Yo estoy pasando aquí consulta y está sonando el teléfono constantemente como nos pasa a todos, sonando la puerta, voy a la calle y me paran. Yo no lo llevo mal. Lo que llevo peor es la prisa y la rapidez con la que hay que resolverlo todo.
Dr. García Navas: Pero ¿notas muy burocratizada la consulta? ¿Notas mucho peso del papeleo?
Dr. Alberto Luna: Yo no noto mucho peso de papeleo y de burocracia. Ahí discrepo un poco incluso de algunos compañeros. No me gusta la burocracia, como a muchos. Cualquier burocracia me parece un mundo. Pero no noto que sea demasiado, probablemente porque me centro mucho en la persona, y porque en algo habremos mejorado.
Dr. García Navas: Es la persona la que centra tu atención, ¿no? Como dicen aquí, sabes “de quién es”, de dónde viene, a dónde va…
Dr. Alberto Luna: Conozco los motes, los apodos, sí, y bueno, y conozco también sus vidas, de dónde vienen, cuándo tienen un problema. El doctor Marañón decía que el diagnóstico empieza cuando el paciente entra por la puerta. Pues en mi caso, como te ocurrirá a ti, me pasa. Es decir, puedo notar hasta cuando una chica viene y está embarazada. Y cuando se sienta le digo, ¿qué te pasa?
Dr. García Navas: O lo ves y te fijas que realmente “Manuel no está bien”.
Dr. Alberto Luna: Esto es un pueblo, como se suele decir, y te enteras de muchas cosas por la calle, que luego repercute en tu consulta y en los motivos de consulta.
Urgencias, Rescates y Derivaciones
Dr. García Navas: ¿Cómo llevas que estemos aquí tan lejos de algún hospital?
Dr. Alberto Luna: Sí, bueno, lo llevo bien, pero es un reto.
Dr. García Navas: ¿A cuánto estamos más o menos?
Dr. Alberto Luna: Cuarenta minutos. Nuestro hospital de referencia es Ronda, y ahí es donde llevamos las urgencias que precisan traslado. Salvo que haya ocurrido una urgencia en un trayecto de aquí a Villamartín. Generalmente hablamos de la carretera, de accidentes de tráfico.
Dr. García Navas: Además de tráficos, también tendréis rescates con tanta actividad de sendero y turismo activo, imagino.
Dr. Alberto Luna: Si, es habitual aquí. El tráfico afecta a vehículos, coches, motos y ciclistas, sobre todo a los ciclistas. Aquí cerca hay una curva muy conocida por ello. Hasta en una ocasión se hicieron cuatro rescates consecutivos. Los rescates pueden ser de toda índole, desde no presentar patología, muchos por carecer de preparación física adecuada, a cuadros de debilidad, cansancio hasta accidentes más graves (parapentes, caídas, etc..).
Dr. García Navas: ¿Agota atender en rescates o accidentes graves?
Dr. Alberto Luna: No, no me pesa. Me siento útil, me gusta. No me agrada porque forma parte de una desgracia por supuesto, pero me atrae y motiva. Lo único que me inquieta de estar solo en una asistencia es que también queda solo el pueblo, porque si hay un rescate o un accidente yo tengo que salir fuera del pueblo.
Dr. García Navas: Bueno, sí, entonces se interrumpe la consulta. A cualquier hora.
Dr. Alberto Luna: Además suelen ser urgencias que ocupan mucho tiempo. No estamos hablando de diez minutos, de “ahora vengo», sino que a veces hemos estado dos o tres horas. Y si además acabamos en el hospital, pues ya sabes.
Dr. García Navas: ¿El helicóptero viene aquí?
Dr. Alberto Luna: Sí, claro. Hay un helipuerto, que está bien construido, sólidamente construido. Y no tiene otros usos. Hemos tenido que usarlo en varias ocasiones.
Dr. García Navas: Hablando del día a día de la consulta de un médico de familia, ¿cómo está tu demora? ¿Tienes mucha para coger cita?
Dr. Alberto Luna: Mi demora ha sido siempre cero, pero tú, al igual que todos los demás compañeros, habrás observado también que va creciendo como una bola de nieve y ya es difícil mantener una demora a cero.
Dr. García Navas: ¿Has notado que en estos 20 años ha cambiado el tipo de asistencia que estamos realizando?
Dr. Alberto Luna: Sí, sí.
Dr. García Navas: ¿En qué aspecto?
Dr. Alberto Luna: Mira, el umbral ha bajado.
Dr. Garcia Navas: ¿Qué quiere decir eso? El umbral… No hablamos de hiperdemandantes entonces.
Dr. Alberto Luna: No, me refiero a que el umbral de la consulta ha bajado en el sentido de que cada vez vamos más al médico, por motivos de consulta cada vez menos firmes.
Dr. García Navas: ¿Notas un cambio en la cultura de salud?
Dr. Alberto Luna: Sí. Un exceso de información se puede volver falta de conocimiento. Ahora tenemos información en tiempo real por parte de toda la población y eso hace curiosamente que la gente ‘sepa’ menos de medicina. ¿Por qué? Por un concepto clásico, por un tópico que es inherente al ser humano: una mala información o una información mal utilizada puede volverse en nuestra contra.
Dr. García Navas: Realmente Grazalema ha cambiado.
Dr. Alberto Luna: Sí, es un pueblo que está vivo, donde hay mucho tránsito de gente de todo el mundo. Yo he atendido aquí a gente de muchos países del mundo. Eso hace pensar en un pueblo que es joven, que es vital.
Dr. García Navas: Evidentemente hay mucha gente joven, pero también está la gente de siempre, la que lleva aquí generaciones.
Dr. Alberto Luna: Sí. Y gente mayor. De hecho, mi TAE (número de tarjetas ajustadas a la edad) es muy alta.
Dr. García Navas: Consulté la pirámide poblacional más reciente de Grazalema y hay escasos nacimientos. Esto es típico del entorno rural. Tengo la percepción subjetiva de que cada vez hacemos menos controles de embarazo.
Dr. Alberto Luna: Eso también he notado yo. Y además las clases escolares. Cuando llegué había clases con 20, 22, 24, 26 niños. Clases en plural. Ya no.
Dr. García Navas: ¿Tú también llevas el tema de la salud escolar?
Dr. Alberto Luna: No. Es enfermería quien lleva Salud Escolar principalmente. He dado alguna charla en el colegio, eso sí.
Dr. García Navas: Después hablaremos un poco de salud comunitaria, pero bueno… Siempre comento a los residentes que no olvidemos que somos médicos de Medicina Familiar y C. Y que la ‘C’ es muy importante, significa “Comunitaria”. Esto marca la diferencia con otras especialidades. Nuestra acción en promocionar y valorar los activos de salud de nuestra zona, la salutogénesis, la importancia de la comunidad en la salud, charlas, reuniones, exposiciones… Sé que has participado en alguna exposición, y también en algunas charlas o conferencias sobre rutas, senderismo, actividades saludables y ecoturismo…
Dr. Alberto Luna: Sí. Antes daba más pero, a la vista la evolución del trabajo, la falta de tiempo no me da la vida. He dado bastantes charlas aquí, sobre todo a grupos de mayores, también en el colegio, en el instituto…
Dr. García Navas: A ayuntamientos…
Dr. Alberto Luna: A ayuntamientos. En las pruebas deportivas se exige a veces la presencia de un médico y también he ayudado.
Dr. García Navas: Tú eres deportista…
Dr. Alberto Luna: Me gustan mucho los deportes y los sigo practicando. Y he conseguido hibridarlos con la medicina, de manera que muchas de las actividades deportivas que hago están en relación con la medicina. Hablábamos antes del fútbol con el equipo del Colegio Médico; también de mi práctica particular del fútbol en mi pueblo, donde siempre voy con mi maletín y actúo de médico en el equipo, aparte de jugador… En El Bosque es donde vivo y también formo parte de un equipo de fútbol de veteranos.
Teleconsultas, Coordinación Hospitalaria y Pandemia
Dr. García Navas: Ahora vamos a repasar un poco el tema del trabajo diario. A raíz de la pandemia, cambiaron las derivaciones a los hospitales y vimos el inicio de las teleconsultas. Hay diferentes opiniones sobre las teleconsultas. Y bueno, no sé exactamente qué has notado con el tema de las nuevas derivaciones por teleconsultas, la comunicación con el hospital, tu relación con los servicios. Porque aquí en Grazalema dependéis de Ronda, creo.
Dr. Alberto Luna: No estoy en absoluto en contra de las teleconsultas. Pienso que es una herramienta que, bien utilizada, nos puede ayudar. Más o menos a los médicos rurales, evidentemente. No todo puede o debe ser teleconsulta desde luego pero en determinados momentos y sobre todo en determinadas especialidades me está ayudando y me está resolviendo muchas consultas. Pienso que la teleconsulta en muchos casos -no me atrevería a decir un porcentaje- me está ayudando. No podemos confundirnos con que todo deba ser teleconsulta, evidentemente. No me disgusta la teleconsulta. Pero debe mantenerse la presencialidad.
Dr. García Navas: A veces se puede tener la sensación de que es una manera de reducir listas de espera, pero también veo lo positivo de evitar traslados innecesarios. Depende mucho del hospital, de cómo funciona, de si te da esa atención o ese servicio que esperas.
Dr. Alberto Luna: Una de mis preocupaciones en el día a día es la premura con que hay que hacerlo todo hoy y también me preocupa un poco el trato con el hospital y con las diferentes especialidades hospitalarias. No me refiero al trato directo con los compañeros, sino a la demora que tenemos en algunas especialidades.
————————————————————————
Dr. García Navas: Pasaste toda la pandemia COVID19 aquí.
Dr. Alberto Luna: Aquí lo pasamos. Lo viví un poco como todos. Recuerdo que el primer caso de COVID lo detectamos ya en septiembre. Llevábamos seis meses de pandemia.
Dr. García Navas: Para nosotros los médicos y en nuestra práctica clínica hubo un antes y un después. Cambió muchas cosas.
Dr. Alberto Luna: Sí, ha cambiado todo. Después de una etapa de este calibre, de un acontecimiento como supuso el COVID o cómo ha supuesto en el caso particular de Grazalema,el desalojo, las cosas cambian.
El Desalojo por Inundaciones en Grazalema
Dr. García Navas: ¿Cómo se vive el desalojo total de un pueblo? ¿Cómo lo viviste profesionalmente?
Cabe destacar por encima de todo la actuación del pueblo. La forma que tuvo de abordar el problema, las ayudas que se prestaron todos los vecinos entre sí, la cooperación, la solidaridad y el civismo que hubo.
Dr. Alberto Luna: Se vivió como otra aventura más. Cabe destacar por encima de todo la actuación del pueblo. Ahí se vio que realmente Grazalema como pueblo, como comunidad, es un ejemplo y se comportó divinamente. No solo en la forma que tuvo de abordar el problema, sino en las ayudas que se prestaron todos los vecinos entre sí, la cooperación, la solidaridad y luego el civismo que hubo. Fue increíble, lo digo en primera persona porque lo vi y lo viví.
Dr. García Navas: Te trasladaron a Ubrique…
Dr. Alberto Luna: Yo me quedé aquí tres días.
Dr. García Navas: ¿Cuánto tiempo estuvo desalojado el pueblo?
Dr. Alberto Luna: Fueron dos semanas, prácticamente. Se puede decir que sufrieron dos semanas completas.
Dr. García Navas: ¿Y estuviste aquí trabajando esas dos semanas?
Dr. Alberto Luna: Sí, hacía las consultas de Ubrique y también llevaba telefónicamente la consulta de Grazalema. Estuve las dos semanas conectado al teléfono, incluso fines de semana, y estuve trabajando también en mis ratos libres desde casa, porque tenía contacto con las personas encargadas de la atención de Grazalema, sobre todo la gente que estaba en Ronda.
Dr. García Navas: ¿Cómo pudo organizarse la atención sanitaria de todos?
Dr. Alberto Luna: Los centros de salud de los pueblos que acogieron a la gente de Grazalema estuvieron muy implicados en atenderlos y no tuve prácticamente sobrecarga alguna de trabajo extra.
Dr. García Navas: Según lo que dices, se extendió una solidaridad total y un lema, «juntos con propósito» por parte de todos los estamentos.
Dr. Alberto Luna: Y en el desalojo en sí. Hay un momento particularmente especial en el que el presidente de la Comunidad, con todas las autoridades, transmite la información de que tenemos que desalojar. Me quedé realmente alucinado. Todo se hizo en silencio, ni una bocina, ni un mal gesto, ni una caravana, ni un mal comentario…
Dr. García Navas: Increíble.
Dr. Alberto Luna: Me cuesta todavía creer que eso fuera tan bien. Para situarnos: aquel jueves por la noche trasladamos a todos los pacientes frágiles en varios viajes, en tres ambulancias, una la nuestra del SAS, otra de Cruz Roja y otra de los militares, de la UME. Los tres en colaboración trasladamos a los pacientes a un hotel a cinco kilómetros de Grazalema y pasamos esa noche allí. Ese hotel hubo de ser desalojado por seguridad también, y ya el viernes llevamos a los pacientes a Ronda.
Dr. García Navas: Aquí no tenéis residencia de mayores. Trasladasteis a los pacientes más frágiles desde sus casas al hotel y te quedaste toda la noche con ellos.
Dr. Alberto Luna: Claro. Sí, sí.
Dr. García Navas: Qué experiencia, Alberto. Única. ¡Qué gratificante!
Dr. Alberto Luna: Si. Tuve el reconocimiento de mis pacientes, de mis compañeros y de mi director, así como de las fuerzas que acudieron allí esos días. Fue muy emotivo.
Pacientes Crónicos y Cupos. Residentes
Dr. García Navas: Hablando de la parte clínica asistencial, del incremento de la cronicidad, de los cuidados paliativos. Aquí lo estarás percibiendo. Tienes aquí muchos pacientes crónicos.
Dr. Alberto Luna: Bueno, tengo de todo, tengo de todo. Yo diría que el peso del crónico es importante. Y seguirá siendo notable en la Atención Primaria, como tú bien imaginas. No me atrevo a dar cifras, pero el porcentaje del paciente crónico es importante. El presente y futuro de los enfermos crónicos está en la Primaria, evidentemente. Y lo tendremos que asumir.
Dr. García Navas: ¿Tienes muchas visitas a domicilio?
Dr. Alberto Luna: Todos los días, sin excepción. Hago visita a domicilio porque hay mucha gente mayor. Y también porque me presto a hacerlas. Es decir, hay algunas visitas que se podrían controlar bien porque son gente que tiene una cierta autonomía o porque tiene una independencia suficiente como para acudir al centro de salud. Pero bueno, viven en sitios de difícil acceso, me reclaman y suelo ir. Aunque hay veces que no da el tiempo. He llegado a hacer avisos a domicilio a las 4 de la tarde. O a las 3 y media. O a las 4 y cuarto. Otras veces, cuando me queda mucho trabajo, voy a comer algo y sigo con los avisos.
Dr. García Navas: Sabes que eso no va a hacer más atractiva la Medicina Rural para un residente o futuros contratos que lean la entrevista.
Dr. Alberto Luna: Ya imagino. Pero es la verdad.
Dr. García Navas: Pero te digo que en las entrevistas anteriores que ya he hecho es un comentario que se repite. Lo estoy escuchando muchas veces. Creo que, al ser inevitable, se debería reconocer y ser reconocido este exceso de jornada, o que se regule de cierta manera para protegernos laboralmente.
Dr Alberto Luna: Sí, sí. Es lo que hablabas antes del compromiso que se alcanza con la comunidad del pueblo. No puedo irme a casa sin dejar el trabajo hecho.
Dr. García Navas: Sí. La realidad es que es algo hermoso y motivo de orgullo, me parece. En ningún caso debería verse desde fuera como un inconveniente. Y eso es la Medicina con mayúsculas. Diciéndolo así, alguien puede pensar lo contrario. Pero realmente es gratificante. El trabajo bien hecho gratifica. Pero debe reconocerse.
Dr. Alberto Luna: Absolutamente. Y te completa esa gratificación. Creo que la gente que me conoce aquí, o la que trabaja conmigo, sabe lo que Grazalema es para mí, es algo más que un trabajo.
Dr. García Navas: Eso es un hecho real. Vamos a profundizar un poco. ¿En qué momento pasó eso? ¿En qué momento dijiste «realmente esto es más que un trabajo»? Porque un día viniste aquí y empezaste el contrato de Grazalema y te gustó. Pero ¿en qué momento ocurre lo que has dicho? ¿En qué momento se convierte en algo más que en un trabajo?
Dr. Alberto Luna: Yo creo que empieza muy pronto, muy pronto. No llevaría aquí ni un año, seguro, cuando empecé a conocer gente y esa relación médico-paciente se hacía más profunda. Me llamó la atención que ningún médico de los múltiples que pasaron antes quiso quedarse aquí. Siempre recordaré los primeros días y las primeras semanas cuando la gente me preguntaba «bueno, ¿para cuánto tiempo viene usted?». Yo les respondía que mi intención era quedarme aquí aunque eso tampoco dependía solo y exclusivamente de mí.
Dr. García Navas: Claro, los contratos leoninos de lunes a viernes de aquellos años, el paro, etcétera.
Dr. Alberto Luna: Siempre he sido una persona distraída con respecto a la bolsa, a los contratos. Recuerdo una vez que me pidieron el contrato y no sé ni dónde lo tenía.
Dr. García Navas: Y los residentes en formación, ¿vienen por aquí?
Dr. Alberto Luna: Poco. Yo disfruto mucho de los residentes.
Lo atractivo viene desde el descubrimiento. Y mostrar también la medicina rural desde la misma Facultad.
Dr. García Navas: ¿Vienen para el rotatorio de guardias rurales o a pasar consulta contigo?
Dr. Alberto Luna: Aquí he tenido… a ver si recuerdo bien, creo que han sido dos estudiantes y residentes creo que solo he tenido uno o dos nada más.
Dr. García Navas: ¿Y tú por qué crees que los médicos no vienen aquí, los residentes, por ejemplo?
Dr. Alberto Luna: La distancia. La lejanía.
Dr. García Navas: ¿Crees que si se compensara ese problema de alguna manera, como con el pago de la gasolina o el kilometraje, se conseguiría algo más?
Dr. Alberto Luna: Incentivar hay que incentivarlo, seguramente. En el aspecto económico también surte efecto.
Dr. García Navas: O intentarlo al menos. Al menos actualmente hay rotatorio rural. En mi época no lo había. Tiene que haber formas de hacer este trabajo más atractivo, de mostrar su cara real, de evitar fuga de talentos.
Dr. Alberto Luna: Totalmente de acuerdo. Sí, o por lo menos que lo descubran. Lo atractivo viene desde el descubrimiento. Y mostrar también la medicina rural desde la misma Facultad.
Reflexiones y Futuro de la Medicina Rural
Dr. García Navas: Y ahora vamos a sacar la bola de cristal. Tenemos una realidad rural en Andalucía algo diferente a por ejemplo en Castilla La Mancha. Allí se percibe un vaciamiento mayor del mundo rural, me parece. ¿Qué pasará con la Medicina Rural en el futuro en nuestra realidad de la provincia de Cádiz?
El futuro de la Medicina Rural dependerá sobre todo del optimismo con que se oriente. Y de la población que tengamos. Y de las nuevas tecnologías.
Dr. Alberto Luna: Bueno, no sé. Pienso que nuestros pueblos están vivos. Hay zonas mucho más desprotegidas o despobladas. Sobre todo, zonas de interior. La costa siempre atrae a más gente y, como estamos más cerca de la costa, pues más turistas. Evidentemente hay una tendencia -no sé si atreverme a decir que preocupante- de la gente más joven a desplazarse a las ciudades. El futuro de la Medicina Rural dependerá sobre todo del optimismo con que se oriente. Y de la población que tengamos. Y de las nuevas tecnologías.
Dr. García Navas: Y con la aparición de las IA y nuevas tecnologías. El futuro está aquí.
Dr. Alberto Luna: Yo creo que el futuro está en la pasión que cada uno le ponga. Porque evidentemente si no conseguimos atraer a los médicos o a las personas a los pueblos, la Medicina Rural no tendrá un futuro claro. Y se tendrá que reestructurar de alguna manera.
Dr. García Navas: Hacerla más atractiva, incentivarla de alguna forma.
Dr. Alberto Luna: Evidentemente algo de esto. Porque todos estamos en una edad en la que pensamos ya en nuestro futuro no tan lejano, en nuestra jubilación al fin y al cabo. Yo me he considerado una persona joven, pero estoy ya más cerca de jubilarme.
Tu huella queda. ¡Mira mi médico!, ¡ahí está mi médico!. Esa frase no tiene precio.
Dr. García Navas: ¿Cuántos años tienes?
Dr. Alberto Luna: Cincuenta y tres cumpliré este año.
Dr. García Navas: Todavía nos queda baile.
Dr. Alberto Luna: Tanto tú como yo, como muchos otros, estamos más cerca de jubilarnos que del tiempo en el que empezamos a trabajar. Entonces… Digo yo, respecto a lo que estábamos hablando, ¿qué pasará aquí si me jubilo?
Dr. García Navas: ¿Tú cómo convencerías a un médico residente para que viniera a quedarse como médico rural en Grazalema?
Dr. Alberto Luna: Pues mira, yo le diría lo que le digo a mucha gente. Yo no sé si te gusta el fútbol pero vamos a hacer un símil. Vamos a hablar primero de fútbol y luego de medicina. ¿A ti te gusta el fútbol?
Dr. García Navas: Sí.
Dr. Alberto Luna: Te preguntaría: ¿quieres ver un partido bueno? Pero bueno, de los bonitos de recordar para siempre como el partido del otro día que acabó 5-4, un París Saint-Germain – Bayern de Múnich.
Dr. García Navas: Pues sí.
Dr. Alberto Luna: Pues te diría: ¿quieres hacer Medicina de verdad? ¿Tú quieres hacer Medicina de la buena y quieres disfrutar de la medicina? ¡Pues vente!
Dr. García Navas: ¡Qué bueno! Estás hablando de la sensación vocacional. Realmente te das cuenta de que lo que estás haciendo sirve. Y modela en la salud a la persona. Y lo que estás haciendo le aporta beneficios a su salud, entendiendo la Salud en su concepto total. Tu huella queda.
Dr. Alberto Luna: Exactamente. Exacto. Tu huella queda. ¡Mira mi médico!, ¡ahí está mi médico!. Esa frase no tiene precio. Pues yo le explicaría eso a un residente, a un estudiante o al próximo contrato.
Dr. García Navas: Sí. Conocerás los recientes estudios sobre longitudinalidad, que afirman que tener a un mismo médico de familia más de 15 años puede reducir la mortalidad hasta un 25%, la asistencia a las urgencias hospitalarias en un 30% y reducir en un 28% las hospitalizaciones…
Dr. Alberto Luna: Sí, conozco esos datos.
Vida Personal, Anécdotas y Cierre
Dr. García Navas: Pues nada, tendrás que contar la historia de las copas de campeón que tienes ahí.
Dr. Alberto Luna: Bueno, ya hemos comentado que pertenezco al equipo de médicos de Cádiz. Lolo -nosotros le decimos Lolo- estuvo en la residencia rotando en Barcelona. Y allí conoció a gente que jugaba e iba a campeonatos y todo. Y ese equipo de Barcelona participaba en un campeonato de España que llevaba ya celebrándose varios años. Le pidieron que montase un equipo de médicos aquí en Andalucía para ir al campeonato de España. Fútbol 11. Y se ha creado otra categoría que es de veteranos y es fútbol 7. Y hay un mundial y todo. Llevo yendo al mundial ya unos años. Y las copas son esas. Entonces cada vez que nos traemos una copa no tenemos sitio donde dejarlas. Y las traigo aquí a Grazalema. Y las tengo ahí.

Dr. García Navas: Curiosidades y anécdotas, Alberto. Seguro que algo te ha ocurrido digno de compartirlo. A ver si aquí en la fiesta de los bandoleros te sacaron del Tempranillo.
Dr. Alberto Luna: Pues mira, he participado en algunas cosillas. Por ejemplo, en los bandoleros participo siempre que puedo. Siempre he salido de Miguelete. No sé si sabes quiénes son los Migueletes. Los Migueletes son los que detienen al Tempranillo. Cada vez que hay algo en el pueblo, de alguna manera tratan de proponérmelo. No digo a todo que sí, por supuesto. También he salido en algún desfile benéfico como modelo. Me acuerdo de un desfile de moda flamenca que se hizo a favor de la Asociación M.P.S. España (San Filippo) aquí en Grazalema para apoyar la lucha contra la mucopolisacaridosis. Tuvimos un caso aquí en el pueblo. Y ahora que recuerdo, teatro también. Hay un grupo de teatro bastante arraigado y está muy bien. Y bueno, formé parte durante un año. Me gustó mucho la experiencia.
Dr.Garcia Navas: Bueno Alberto, ha sido un auténtico placer conversar contigo. Ha sido todo un descubrimiento, y ten seguro que será un buen estímulo para todos. A mi me has inyectado energía.
Dr. Alberto Luna: Gracias a ti por el interés Antonio.

